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Con más de 250 años de historia, conoce todo sobre la electroestimulación a través del tiempo

En la actualidad, utilizar un aparato de electroestimulación es un proceso tan confiable que puede hacerse en casa. Su sencilla aplicación es el resultado de años de estudios, tecnología, ensayos, pruebas científicas y, por supuesto, personajes clave en la historia.

¿Sabías que la electroestimulación se remonta a más de 250 años? Y a través del tiempo ha ido demostrando su efectividad y facilitando su aplicación.

A continuación, te mostramos algunos datos históricos en torno a esta práctica y cómo ha ido evolucionando con el tiempo.

Una práctica milenaria

Aunque los registros se remontan al siglo XVIII, la electroestimulación habría comenzado mucho antes. En el Antiguo Egipto, así como en Grecia y Roma, se sabe que algunas enfermedades eran tratadas mediante el uso de peces que generaban descargas eléctricas.

El propio filósofo griego Tales de Mileto encontró un vínculo entre electricidad y magnetismo.

Lo hizo luego de frotar una varilla de ámbar con un paño, cuyo efecto atraía pequeños objetos (como cabellos, paja o plumas). Incluso, habría usado las descargas eléctricas del pez torpedo para el tratamiento de ciertas artralgias (dolores articulares).

Ya para el siglo I, un personaje importante fue Scribonius Largus. Se trató de un médico romano quien sirvió en la corte del emperador romano Tiberio Claudio. Durante ese periodo, escribió un formulario de prescripciones médicas en la que se recomendaba, entre otros, el uso del mismo pez torpedo para el tratamiento del dolor de cabeza.

Las primeras evidencias

Dos siglos después, el médico romano Galeno hizo más estudios en torno a la electroterapia, trabajando con diversos peces con propiedades eléctricas para tratar males como gota o parálisis facial.

Los estudios continuaron y, ya para el Renacimiento, las aportaciones del físico alemán Otto von Guericke permitieron almacenar y transportar la electricidad, por lo cual dejaron de utilizarse peces y comenzó a saberse más sobre el tratamiento del dolor en diversas partes del cuerpo.

Para 1761, el médico italiano Luigi Galvani demostró que la corriente eléctrica era capaz de activar los músculos.

Lo hizo al utilizarla sobre la médula espinal de una rana y notó que podían obtenerse contracciones musculares. Con los fundamentos planteados por el físico inglés Michael Faraday sobre electromagnetismo, las investigaciones continuaron durante todo el siglo XIX.

Durante este tiempo, se investigó más sobre el vínculo entre la contracción muscular y las descargas eléctricas. Así fue como se supo de una sustancia química que actúa en la transmisión de los impulsos nerviosos: la acetilcolina.

Los avances permitieron considerar a la electroestimulación como una alternativa terapéutica disponible y eficaz tanto para generar contracciones musculares como para el tratamiento del dolor.

Sin embargo, esta práctica fue cayendo en desuso debido a críticas sobre su efectividad y el manejo de las descargas eléctricas sobre el cuerpo.

No fue sino hasta mediados del siglo XX que la electroestimulación retomó fuerza, utilizándose en el ámbito deportivo. Para la década de 1960, los rusos comenzaron a utilizar este tipo de descargas en sus deportistas, con una fuerte intensidad.

El nacimiento de TENS y EMS

Con el tiempo, el conocimiento en torno a la electroestimulación siguió asombrando a la comunidad médica. Actualmente, se sabe que es capaz de aliviar el dolor en pacientes con enfermedades como artritis reumatoide o fibromialgia.

De hecho, puede bloquear la señal de dolor incluso antes de que llegue al cerebro. Es algo que se conoce como ‘Electroestimulación nerviosa transcutánea’ o TENS (por sus siglas en inglés).

Y para quienes practican ejercicio, la electroestimulación se utiliza para generar contracciones musculares para fortalecer y tonificar el cuerpo. A esto se le denomina ‘Electroestimulación muscular’ o EMS (también por sus siglas en inglés).

Mientras la terapia TENS bloquea la sensación de dolor, la EMS tonifica partes del cuerpo y realiza contracciones musculares.

 

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La evolución hasta ser una confiable alternativa

Todo esto aportó para que ahora los aparatos de electroestimulación sean una opción no solamente segura, sino también accesible.

Personas en todo el mundo pueden adquirirlos, colocarse los electrodos y experimentar todas sus bondades.

Aunque TENS y EMS tienen objetivos distintos, existen aparatos que ofrecen estas dos modalidades. Por ejemplo, el electroestimulador BackVolt cuenta con un sistema de electroestimulación 3 en 1: además de aliviar el dolor (TENS), también tonifica los músculos (EMS) y proporciona un masaje relajante.

De hecho, es una opción que suele ser recomendada tanto por médicos como por fisioterapeutas en todo el mundo. Los efectos secundarios suelen ser mínimos, además de no ser invasiva ni necesitar medicamentos.

Protagonistas que trascendieron en el tiempo

En la historia de la electroestimulación, han aparecido diversos momentos y personajes clave que le fueron aportando su conocimiento a esta práctica.

Gracias a lo anterior, en la actualidad estos aparatos pueden adquirirse con total confianza y ser fáciles de aplicar en la comodidad del hogar, con resultados más que comprobados.

Lara M. Castillo

Editora, Redactora, Guionista y Periodista Digital enfocada en temas de Vida y Estilo, Tendencias, Inclusuión, Salud y Bienestar.