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Mi vida con escoliosis y cómo TENS la cambió para siempre

 

“Los problemas en la columna no son siempre algo notorio. Incluso, como ocurrió en mi caso particular, no lo descubrí hasta los 21 años, cuando me acerqué a hacer una consulta al traumatólogo por un esguince en un dedo”.

Así comienza el testimonio de Laura, una mujer cuyo diagnóstico médico afectó su calidad de vida. Sin embargo, con el apoyo médico y la asesoría indicada, ha logrado aliviar buena parte de su dolor físico.

Síntomas y diagnostico de escoliosis

Laura vive con escoliosis, una enfermedad caracterizada por una curvatura anormal de la columna vertebral.

Según indica la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, de manera natural, la columna vertebral de las personas se curva un poco. Sin embargo, en los casos de escoliosis, dicha curvatura es demasiada. Incluso, podría lucir como una letra C o S.

“Nunca lo había notado, o al menos, no le había prestado atención. Como le habrá pasado a muchas personas, simplemente creía que la escoliosis era más evidente, más visible, pero no siempre es así”, comenta Laura.

La causa de la escoliosis suele ser desconocida, pero se sabe que afectaría más a mujeres que a hombres.

Y cuando por fin llegó con el médico, le realizó una serie de pruebas. “El traumatólogo me hizo descalzar y caminar. Me hizo agachar hacia adelante hasta tocarme los pies y ahí fue que me dijo: ‘Creo que tienes escoliosis, hay que hacer una placa radiográfica’. Cuando volví a la consulta con mis placas, definitivamente comprobamos que tenía razón”.

Aunque Laura ignoraba su diagnóstico, sí había experimentado sensaciones de que algo no estaba funcionando bien.

“Tenía dolores muy esporádicamente, pero jamás les había prestado atención. Solamente tomaba analgésicos de venta libre cuando se ponían peor y ya”.

Y agregó: “Durante muchos años, realizando actividad física y con una vida muy activa, no tuve más que algunas molestias esporádicas. Pero la vida y mi profesión me llevaron al sedentarismo, dejé de hacer ejercicio durante mucho tiempo y comencé a pasar mucho más tiempo sentada tras una computadora. Ahí fue que el dolor empezó a acrecentarse”.

Según indica la Clínica Mayo, otros de los signos y síntomas de la escoliosis pueden ser hombros desparejos, un omóplato que parece más prominente que el otro, cintura despareja y que un lado de la cintura parece más alto que el otro.

¿Cómo es vivir con escoliosis lumbar?

Para Laura, la escoliosis ha representado un verdadero reto por vivir.

“Por momentos, el dolor me llevaba a quedarme en la cama más tiempo de lo necesario. Me despertaba ya con dolor de cuello o con mucho dolor lumbar. Un dolor sordo, constante y muy agotador. Pero el médico ya lo había dicho: ‘No se puede hacer nada’. Tomaba un analgésico y esperaba acostada hasta sentirme mejor para levantarme”.

“A veces, el dolor era tanto que habría preferido quedarme acostada todo el día. O luego al contrario. Sólo sentía alivio si me recostaba en la silla del ordenador inclinada hacia atrás”.

Se sabe que la escoliosis puede acompañarse de problemas respiratorios, baja autoestima (por el aspecto de la espalda), dolor persistente, daño al nervio o pérdida de líquido cefalorraquídeo.

Sin duda, el panorama no era favorecedor, pero Laura no estaba dispuesta a vivir así.

“Definitivamente, no quería vivir de esa manera sin averiguar soluciones… y empecé a experimentar”.

¿Qué hacer ante la escoliosis? Las alternativas

“Lo primero que hice fue empezar a probar distintas almohadas y aditamentos. Y sentía alivio, pero ni bien me movía el dolor seguía ahí. Aprendí a hacerme consciente de mis movimientos y dejé de pelear con mi postura, ya que estaba haciéndome daño”.

Por eso, para darle mayor calidad en su vida, Laura retomó hábitos que había dejado.

“Volví a hacer deportes y, durante mucho tiempo, dejé de depender de los analgésicos para levantarme de la cama”.

Aunque Laura mantuvo esa disciplina, ocurrió otro revés en su salud. “Haciendo actividad física, sentí un dolor punzante en la parte dorsal superior de mi espalda y me quedé congelada”.

Si bien la fisioterapia no detiene la escoliosis, practicar ejercicio y deportes mejoraría la salud y el bienestar en general.

“Me recomendaron tratarme con EPI (Electrólisis Percutánea Musculoesquelética). ¡No es apto para impresionables! Insertan agujas en zonas específicas y envían impulsos eléctricos, que pueden ir desde un cosquilleo hasta hacerte saltar por completo”.

Electroestimulación para la escoliosis: una alternativa llamada Backvolt

“A raíz de este tratamiento –relató Laura–, empecé a averiguar más acerca de cosas que pudiera hacer en casa. Ahí fue que, conversando acerca de este problema que me había tenido dos días sin trabajar, un compañero me regaló un BackVolt”.

Esta nueva alternativa para aliviar su dolor significó para Laura una oportunidad.

“Comencé a utilizarlo ni bien llegué a casa. A diferencia de la EPI, que me hacía sentir adolorida y cansada, Backvolt, es diferente. Después de varios meses de utilizarlo, como complemento por supuesto, descubrí la forma en la que mejor funciona para mí”.

BackVolt es un electroestimulador que, además de calmar el dolor crónico, reduce la fatiga muscular y ofrece un masaje eléctrico… Tres funciones en un mismo aparato.

Y poco a poco, esta mujer fue descubriendo más detalles sobre su utilización. “Lo primero que aprendí es que, para que BackVolt ‘funcione’ bien, hay que ubicarlo bien, es decir, en los puntos de estímulo. Si lo pones en cualquier otro lado, simplemente sientes un cosquilleo”.

Desde entonces, este aparato forma parte del día a día de Laura.

En general, utilizo los tres distintos modos del Backvolt. Cuando siento que me estoy tensionando, antes de sentir dolor, comienzo con un programa de masaje y termino con una sesión de EMS (electroestimulación muscular) en esa zona. Y cuando el dolor ya está ahí, lo cual me ocurre usualmente en las cervicales y la zona de los trapecios, utilizo primero el modo TENS (electroestimulación nerviosa transcutánea)”.

Un efectivo método natural para el alivio del dolor crónico

Desde muy joven, Laura tuvo que enfrentar un duro diagnóstico. Y a pesar de las molestias, ha sabido seguir adelante.

“Si bien mi escoliosis no se va a curar ni a disminuir, aprender a vivir con ella sin depender de tomar analgésicos fue un gran avance en mi bienestar general y hasta en mi humor”.

Por eso, comparte cinco herramientas que le han servido para vivir con escoliosis.

  1. Mantener hábitos saludables (menos sedentarismo, más actividad).
  2. Realizar movimientos específicos de RPG (reeducación postural global).
  3. Le técnica EPI.
  4. Tener en casa un electroestimulador TENS / EMS.
  5. Aprender a manejar el dolor, “aceptándolo sin bronca, dejando de verlo como un ‘castigo’”.

Y para cerrar, Laura comparte una reflexión para otros pacientes con esta enfermedad.

“Por supuesto que no soy especialista. Lejos de recomendar que sigan como un ‘tratamiento’ esto que menciono aquí, espero que lo tomen como punto de partida para seguir buscando opciones. Quizá sus dolores, como los míos, no sean ‘curables’ ni haya un tratamiento específico y certero, pero sí está en nuestras manos vivir y lidiar con ellos”.

 

Abraham Monterrosas Vigueras

Psicólogo clinico y periodista digital enfocado en temas de desarrollo humano, estilo de vida, tendencias y bienestar.