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Los grandes SÍ y NO para quienes sufren Dolor Crónico ¿Qué puedes hacer y qué debes limitar?

¿Vives con dolor? ¿Es agudo o crónico? En el caso de este último, seguramente en algún momento te habrás preguntado qué actividades puedes hacer y cuáles no. Aquí te ayudaremos con esta cuestión, acompáñanos.

Comencemos por diferenciar entre un dolor agudo y uno crónico:

  1. Dolor agudo:Puede ocurrir repentinamente (por ejemplo: una fractura, un golpe, una caída, alguna lesión haciendo ejercicio o tras un movimiento brusco).

  2. Dolor crónico: Tarda en manifestarse y puede empeorar con el tiempo (por ejemplo: cualquier tipo de artritis, la fibromialgia o la esclerosis múltiple).

Es cierto que las personas con dolor agudo pueden ver limitadas algunas de sus actividades. Sin embargo, estamos seguros de que pueden hacer más cosas de las que imaginan.

Lo que SÍ puedes hacer con dolor crónico

1. Seguir trabajando

El dolor crónico no tiene por qué ser una condena de incapacidad laboral. Muchas personas con fibromialgia, artritis o incluso esclerosis múltiple han logrado un equilibrio en su vida personal, familiar, afectiva y profesional.

Por supuesto, recuerda siempre tomar las precauciones necesarias y no exigirle de más a tu cuerpo. No permitas que el dolor crónico te impida llevar una vida productiva.

2. Cuidarte

Para lograrlo, las dos claves de oro son: Dieta y ejercicio. 

  • Dieta: Una sana alimentación te ayudará a mantener tu cuerpo con todos los nutrientes necesarios para llevar una vida equilibrada.
  • Ejercicio: Asesórate con un experto sobre qué rutinas puedes realizar para mantener activo tu cuerpo y ayudar a evitar que el dolor empeore.

    3. Tratar el dolor

    Además de la medicación, puedes hallar algunas opciones más naturales y menos invasivas. 

    • Masajes: Consiste en buscar los puntos sensibles y proporcionar suaves movimientos constantes hasta que la dolencia disminuya.
    • Compresas frías o calientes: Lo frío ayudaría a disminuir la inflamación y el dolor, mientras que lo caliente aumenta el flujo sanguíneo. Existen compresas de frío y calor como las que te dejamos aquí, que pueden incluso meterse al horno de microondas o al congelador. Son ligeras, flexibles y funcionales para todo el cuerpo.
    • Fisioterapia: Los expertos en esta materia pueden ayudarte a la rehabilitación y a recuperar la movilidad, así como implementar rutinas puntuales para tratar algún dolor específico.
    • Electroestimulación: es el mejor amigo de tu bienestar y una terapia recomendada por expertos en todo el mundo. Mediante electrodos que se colocan en el cuerpo, se liberan pulsos eléctricos capaces de bloquear la señal del dolor, incluso antes de que el mensaje llegue al cerebro

     

     

    Hay aparatos de electroestimulación que, además de calmar el dolor crónico, reducen la fatiga muscular y ofrecen un masaje eléctrico, te mostramos esa opción aquí, encontrarás tres funciones en un mismo electroestimulador.

     

    4. Prevenirlo

    Un dolor que comienza siendo agudo puede volverse crónico.

    Por ejemplo, una lesión sufrida durante un accidente de tránsito podría ocasionar un dolor agudo. Pero puede convertirse en crónico si a raíz de este percance se desencadena una enfermedad como la fibromialgia.

    De ahí que sea tan importante informarse sobre las últimas novedades en torno a la enfermedad y acudir con un médico especialista para llevar un seguimiento. Así podrían identificar todo aquello que pueda prevenirse.


    5. Seguir disfrutando de la vida

    Apoyándote siempre en un tratamiento integral, puedes llevar una vida con calidad.

    Con las debidas precauciones, puedes hacer de todo: bailar, cocinar, salir al cine, leer, viajar e interactuar con tus seres queridos, entre muchas otras cosas.

    Lo que NO puedes hacer si tienes dolor crónico

    1. Eliminar el dolor por completo

    Debemos aceptarlo. El dolor crónico estará presente y el primer paso es reconocer que así será.

    Hacerse a la idea de que el malestar ahí permanecerá puede ayudar de mucho, pues eso prepara para cuando existan momentos de flaqueza y distinguir que son parte del proceso.

    2. Querer hacer todo sin ayuda

    No hay nada peor que necesitar ayuda y no pedirla. Recuerda que siempre puedes apoyarte en tus seres queridos, especialistas, pareja y amigos para que la enfermedad sea mucho más llevadera.

    Los seres humanos podemos apoyarnos y estamos seguros de que siempre habrá alguien completamente dispuesto a ayudarte con lo que haga falta.

    3. Rendirte

    Considera la opción de iniciar un tratamiento psicológico. Te será de mucha ayuda para canalizar tus emociones y adaptarte mejor a esta nueva realidad.

    Tu salud mental es tu responsabilidad. Los especialistas te darán la asesoría médica necesaria, tus seres queridos te apoyarán en lo afectivo, pero un profesional de la salud mental podrá darte la contención que necesitas.

    De la misma forma, muchas fundaciones enfocadas en enfermedades crónicas cuentan con información y grupos de ayuda entre pacientes, lo cual puede servir mucho para que las personas compartan su testimonio rodeados de quienes también han vivido algo similar.

    Con dolor crónico puedes hacer todo, pero todo a tu tiempo

    El dolor puede ser paralizante, pero también es un reto de vida. Lo más importante es saber que en esta batalla nadie está solo. El malestar afecta a quien sea, sin importar la profesión.

    ¿Sabías que famosos como Lady Gaga, George Clooney o Shaquille O’Neal viven con dolor crónico? Da clic aquí y conoce cómo lo sobrellevan.

    ¿Qué te parece? ¿Qué otras cosas crees que puedes hacer más allá del dolor crónico? Envíanos tus comentarios.

     

    Abraham Monterrosas Vigueras

    Psicólogo clinico y periodista digital enfocado en temas de desarrollo humano, estilo de vida, tendencias y bienestar.