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Las cinco lesiones más comunes de los discos intervertebrales

Los discos intervertebrales le otorgan flexibilidad a la columna y actúan como amortiguadores durante las actividades que realizamos diariamente como caminar, correr y saltar.

 

Las 5 lesiones más frecuentes en los discos intervertebrales

  1. Deshidratación del disco intervertebral: Con el aumento de la edad la capacidad del disco desaparece progresivamente, pues pierde grosor por la disminución de la cantidad de agua y elastina.
  2. Protusión discal: El abultamiento del disco vertebral no genera patología, y se debe a las roturas de los anillos de los discos que sostienen tu columna.
  3. Hernia discal: En este caso el dolor puede generarse por la compresión de una raíz nerviosa debido a la ampliación de una fisura.
  4. Desgaste discal: El disco se vuelve más frágil cuando sus componentes se degeneran y envejecen, lo que implica que tu movilidad normal será más compleja.
  5. Degeneración con osteofitos: La degeneración de los discos se debe al crecimiento anormal de los huesos, y puede resultar en otras dolencias.

¿Qué debés tener en cuenta a la hora de pensar los cuidados en la rehabilitación?

Para aliviar el dolor crónico que genera la hernia de disco, te recomendamos una herramienta perfecta: Con un diseño práctico y cómodo, el corrector postural UpBone permite a tu columna, a través de la reeducación postural, recuperar la posición saludable necesaria. ¿Pero qué sucede cuando las lesiones son más complejas?

¿Qué sucede cuando se daña un disco intervertebral?

Al ocurrir el colapso de un disco, su altura disminuye. Esto puede ocasionar el aprisionamiento de los nervios entre las vértebras, abriendo la posibilidad de una lesión de la médula espinal.

¿Cómo saber si tienes un disco lastimado?

Los síntomas usuales se presentan luego de la lesión y los más típicos son 

  • Incomodidad al moverte por dolor de espalda.
  • Molestias agudas que pueden ser o no sostenidas, en la pierna o pie.
  • Hormigueo o adormecimiento leve a medio en la pierna y/o pie.
  • Dificultad de sostenimiento o debilidad en la pierna y/o pie.
  • Falta de control de los intestinos o la vejiga.

¿Qué tipo de terapia es conveniente ?

A partir de tus necesidades, es posible que puedas elegir entre algunas las distintas formas de recuperación física.

  1. Reposo: Usualmente hasta dos o tres días son suficientes para colaborar en la recuperación.
  2. Aplicación de antiinflamatorios: Podés conseguir la reducción del dolor con la combinación de antiinflamatorios no esteroideos con relajantes musculares y  analgésicos.
  3. Terapia física: El trabajo recomendable en este tipo de casos es la realización de ejercicios sencillos, de intensidad baja, como caminar a paso ágil por espacio aproximado de media hora.
  4. Tip especial: Tomando en cuenta tus necesidades, y pensando en la rehabilitación necesaria para que te sea posible recuperar la movilidad normal, es importante que tengas en cuenta que TENS  puede ayudarte a aliviar el dolor producido por la hernia de disco.

La electroestimulación puede cambiar tu calidad de vida y ayudarte a continuar con las actividades que realizas de manera asidua.

Para casos con dolor medio a fuerte que puede volverse crónico, un método sencillo para el alivio de las molestias es el tratamiento que podés aplicar a través del uso de  BackVolt.

Lara M. Castillo

Editora, Redactora, Guionista y Periodista Digital enfocada en temas de Vida y Estilo, Tendencias, Inclusuión, Salud y Bienestar.


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